“La Sociedad de Socorro Femenina de Nauvoo”, Temas de la historia de la Iglesia
“La Sociedad de Socorro Femenina de Nauvoo”
La Sociedad de Socorro Femenina de Nauvoo
A principios de marzo de 1842, cuando la costurera Margaret Cook notó que los obreros que construían el Templo de Nauvoo necesitaban camisas, propuso la idea de crear un grupo de costura a su empleadora, Sarah Kimball. El impulso de las mujeres de organizar sociedades benéficas para fomentar las causas sociales y religiosas y para ocuparse de la pobreza y de otras necesidades de la comunidad, era algo común en los Estados Unidos del siglo XIX1. Sarah invitó a sus amigas y vecinas a unirse a su “Sociedad de damas” y pidió a Eliza R. Snow que redactara un estatuto, es decir, algunas normas de organización que eran comunes entre las demás sociedades de la época. Eliza presentó el documento a José Smith, que dijo era el mejor que había visto, pero que el Señor tenía en mente “algo mejor” para las mujeres. Él quería organizarlas “de acuerdo con el modelo u orden del sacerdocio”, y dar a la sociedad un lugar prominente en la Iglesia de Dios2. Sarah Kimball recordó que José dijo: “La organización de la Iglesia de Cristo nunca fue perfecta hasta que las mujeres estuvieron organizadas”3.
La tienda de José Smith de Nauvoo en la que se organizó la Sociedad de Socorro el 17 de marzo de 1842
El 17 de marzo de 1842, veinte mujeres se congregaron en el amplio salón de asambleas de la planta superior de la Tienda de Ladrillos Rojos de José Smith. En aquella reunión fundacional, José Smith propuso que las mujeres eligieran una presidenta, quien, a su vez, elegiría dos consejeras4. Se eligió a Emma Smith como presidenta por voto unánime, y ella eligió a Sarah M. Cleveland y Elizabeth Ann Whitney como consejeras. Después que se la seleccionó, José Smith leyó una revelación que había recibido para Emma Smith en 1830 en la que se le llamaba “una dama elegida”. José enseñó que Emma tenía la responsabilidad de “explicar las Escrituras a todos; y [de] enseñar a las mujeres de la comunidad; y que no estaba sola, sino que otras personas podrían recibir las mismas bendiciones”5.
“Vamos a hacer algo extraordinario”, afirmó Emma Smith durante esa primera reunión. “Esperamos oportunidades extraordinarias y llamamientos apremiantes”6. Las mujeres que se habían congregado también designaron una secretaria y una tesorera. Se “ordenó”, o se apartó a aquellas mujeres mediante la imposición de manos, de acuerdo con las instrucciones de José Smith. La Sociedad creció rápidamente y, para marzo de 1844, más de 1300 mujeres se habían unido en carácter de integrantes.
Por medio de la Sociedad de Socorro, el Señor concedió a las mujeres un lugar institucional y autoridad dentro de la Iglesia. José Smith declaró el 28 de abril de 1842: “Ahora doy vuelta la llave para ustedes en el nombre de Dios; y esta Sociedad se ha de regocijar, y recibirá un torrente de conocimiento e inteligencia a partir de este momento”. La Sociedad de Socorro tuvo un papel decisivo en la preparación de las mujeres de la Iglesia para recibir las ordenanzas del templo7. Refiriéndose en parte a su futura participación en tales ordenanzas, José Smith enseñó que las mujeres pronto “llegarían a poseer los privilegios y bendiciones y dones del sacerdocio”8.
Las miembros de la Sociedad de Socorro de Nauvoo se centraron en dos objetivos principales, según enseñó José Smith: “La sociedad no es solo para socorrer al pobre, sino también para salvar almas”9. Por ejemplo, las minutas de sus reuniones indican el modo en que aquellas mujeres atendían las cuestiones pertinentes al influjo de inmigrantes pobres de Misuri y del archipiélago británico. Además, se ocupaban de satisfacer las necesidades de sus hermanos santos al intercambiar servicios entre las miembros de la Sociedad de Socorro, solicitar donaciones para los necesitados y determinar las privaciones que sufrían las familias de la comunidad. La Sociedad de Socorro también participó en la política al remitir solicitudes a Thomas Carlin, el Gobernador de Illinois10.
Además de sus labores benéficas y cívicas, la Sociedad de Socorro contribuyó a importantes propósitos espirituales. José Smith les impartió instrucciones adicionales pertinentes a las responsabilidades religiosas y la autoridad de ellas al dirigirles la palabra en seis de las nueve ocasiones en que asistió a reuniones de la Sociedad de Socorro en 184211. Las mujeres, además, se aconsejaban entre sí durante las reuniones y sostenían charlas sobre teología de forma muy semejante a como lo hacían los hombres en la Escuela de los Élderes de Kirtland. Además, ejercían los dones espirituales y se testificaban las unas a las otras. Por ejemplo, Lucy Mack Smith declaró a las mujeres que se habían reunido que “recordaran las palabras de Alma” y “oraran mucho por la mañana, por la tarde y por la noche”; tenía temor de “no poder reunirse con la Sociedad más que en algunas ocasiones adicionales”, les dijo, debido a su edad avanzada. No obstante, “deseaba expresar su testimonio de que el Libro de Mormón es el libro de Dios”12.
En sus comienzos, la Sociedad de Socorro se reunía durante los meses primaverales y estivales de 1842 y 1843. En marzo de 1844, cuando se convocó la Sociedad por primera vez aquel año, Emma Smith se refirió en cuatro reuniones a la necesidad de la pureza moral, probablemente como una sutil forma de oponerse a los matrimonios plurales autorizados13. Tras esas reuniones, la Sociedad de Socorro ya no se congregó de nuevo en Nauvoo14. Brigham Young suspendió de manera oficial las reuniones de la Sociedad en marzo de 1845.
Eliza R. Snow llevó a Utah el libro que contenía las minutas de la Sociedad de Socorro de Nauvoo y, cuando el presidente Brigham Young le solicitó que contribuyera a reinstituir la Sociedad de Socorro, se valió de este como modelo para ayudar a los obispos y mujeres de todo el territorio a finales de la década de 1860. Aquellas sociedades de Utah veían a la Sociedad de Socorro Femenina de Nauvoo como una fuente de inspiración, llevaban libros de minutas y, con frecuencia, narraban la historia de su fundación y de cómo José Smith incluyó a las mujeres en la restauración de la Iglesia15.
Portada del libro de minutas de la Sociedad de Socorro de Nauvoo